Fundación Espiritual de la Argentina

4 de Diciembre de 2009

por Ana Tarántola,
anatarantola@gmail.com
Fundación Espiritual de la Argentina en Facebook.com  

 

Cuando sean las cinco de la tarde del 4 de Diciembre de este año, habremos transcurrido seis vueltas alrededor del mundo desde aquel jueves 4 de diciembre del 2003, cuando en Nono, provincia de Córdoba, “renacimos espiritualmente” a nuestra Argentina, cumpliendo como conspiradores un sueño inspirado de Ludovica Squirru.

Seis “círculos-vueltas” hemos dado desde aquel precioso atardecer en las sierras (recomiendo a todos el video sobre la Fundación Espiritual de la Argentina, no se lo pueden perder) y estamos aquí nuevamente levantando el índice para apuntar la mirada hacia aquella inspiración-acción.
Nuevamente, quisiéramos convocarlos a incursionar por estos territorios imprecisos que nos señalan los sueños y la intuición y que nos empujan a la metáfora para poder transmitirlos.

Como fundadora, en este nuevo 4 de Diciembre, me confirmo en el llamado a la acción creativa, que es la inspiración de la Fundación Espiritual, donde concebimos la vida y el estar vivos como la más grande y preciosa “obra de arte” en constante construcción, “el perpetuo mundo de Borges”, en cuya existencia y continuidad participamos todos sin cesar. Necesitamos tomar consciencia.

Algunos nos preguntan qué significa Fundación Espiritual y cuál es la finalidad de todo esto. Años atrás, algunas veces, ante la pregunta yo sonreía e intentaba explicar. Sin embargo, hoy prefiero quedarme en silencio y hacerle lugar a la reflexión propia del que pregunta, pues la respuesta necesita nacer “virgen” en el corazón de quien interpela. Su propia capacidad de producir una imagen nueva se vuelve “acto de creación”  y de eso se trata.
La experiencia espiritual, como toda aquella vivencia que trasciende el horizonte del intelecto discursivo, es una experiencia directa- un aha!,  una forma de saber silencioso, a veces vago e incomprensible. Siento que la Fundación Espiritual es una invitación a acallar por un rato, nuestras mentes charlatanas y darle un descanso a la razón. Nosotros- los fundadores y los que han venido abriéndole su corazón a esta inspiración-acción, no sentimos necesario argumentar o convencer.

La Fundación Espiritual para mí es un espacio/tiempo de encuentros, una zona de cercanías y presencias. Y según como concibo la realidad, ese encuentro puede darse en los múltiples planos de manifestación de la existencia, sin distinciones ni restricciones.

Con la Fundación Espiritual de la Argentina, somos plenamente conscientes de estar co-creando un universo de discurso pleno de significado; que intenta instalar definitivamente, a partir de una imaginación renovada otras geografías, nuevos paisajes, donde generalizar la lucidez a cambio de la ignorancia, el acercamiento en lugar de la indiferencia en un responsable ejercicio de la libertad.

Para este sexto cumpleaños de la Fundación Espiritual, me inspira el lema

                “recuperar el Cielo como techo y la Tierra como lecho”

y lo sugiero desde esta sensación de que necesitamos oxigenarnos y oxigenar a nuestra Tierra del diluvio material con que la estamos sobrecargando. Vivimos bajo techo, aplastados en nuestro agujero interior, casi sepultados bajo la gama de objetos materiales que industrialmente fabricamos para pronto desechar sin preocuparnos siquiera adonde ni como.
Sobre todo en la ciudad, nuestras vidas se han vuelto prácticas, económicas y materiales y nosotros apenas merodeadores fugaces y temerosos.

Yo quisiera entusiasmarlos a salir, a regalarse un rato cada día al abrigo del cielo, con la intención clara y precisa de recuperar esa sensación de pertenencia a la naturaleza de la creación.
Necesitamos entre todos, restituir la vida a su estatus y como hicieron nuestros antepasados, transformar a la Tierra con el Cielo y a las maravillas de la creación, incluidos nosotros, en un “paisaje de importancia espiritual”, el lugar donde la creación plantó sus semillas.

Hago desde mi lugar en la Fundación Espiritual de la Argentina,  un llamamiento a reforestar nuestra imaginación y a devolverle a la Naturaleza el carácter sagrado del que la hemos despojado, tal vez sin saberlo ni desearlo.
Sentimos que ha llegado la hora de despertar del estado de distracción cósmica.
Necesitamos cambiar la sintonía- la historia.
Creemos que son tiempos de vivir en concierto de humanidad.

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