FUNDACION ESPIRITUAL DE LA ARGENTINA
4 DE DICIEMBRE DE 2005, 2do ANIVERSARIO
“EL SUEÑO DE LA FAMILIA PLANETARIA”
por Ana Tarántola
anatarantola@intimanet.com.ar
“Hace más de dos siglos, en 1784, Kant observó que el planeta que habitamos es esférico y consideró con detenimiento las consecuencias de ese efecto banal.
Como todos estamos y nos movemos sobre la superficie de esa esfera, señaló Kant, no tenemos otro lugar donde ir y estamos por lo tanto obligados a vivir para siempre en proximidad y compañía de otros.
Mantener distancia entre uno y los otros, más aún ampliarla, es a la larga imposible: al movernos alrededor de una superficie esférica terminaríamos por acortar la distancia que en un principio pretendíamos agrandar.
Y por lo tanto, la unificación perfecta de la especie humana en una ciudadanía común es el destino que la Naturaleza eligió para nosotros al ponernos sobre la superficie de un planeta esférico.
La unidad de la raza humana es el horizonte absoluto de nuestra historia universal, un horizonte que nosotros, seres humanos movidos y guiados por la razón y el instinto de supervivencia estamos obligados a perseguir, y en la plenitud de los tiempos, alcanzar.
Tarde o temprano, advierte Kant no habrá ni un rincón de espacio libre para aquellos de nosotros que se encuentren con que los lugares ya ocupados están demasiado colmados para brindar confort, son demasiado hostiles, incómodos o por alguna otra razón poco acogedores para buscar en ellos, refugio y abrigo.
Y esa es la manera como la Naturaleza nos ordena aceptar la hospitalidad recíproca como precepto supremo, precepto que debemos y llegado el caso, deberemos abrazar y obedecer como modo de dar fin a la larga cadena de ensayos y errores, a las catástrofes causadas por los errores y a la devastación que las catástrofes irán dejando a su paso.
Immanuel Kant
A partir de este próximo domingo 4 de Diciembre de 2005, todos los que nos sentimos representados y comprendidos por la experiencia “Fundación Espiritual de la Argentina” viviremos un nuevo ciclo de transformación y crecimiento inspirado en el:
Arcano V del Tarot “El Hierofante” (4 + 12= 16 + 2005= 2021= 5)
que simboliza “La Experiencia Universal de la Individuación y la fe en nuestros valores humanos” que es prueba de confianza y una invitación a ejercer la valentía de convertirnos en quien verdaderamente somos, es decir a hacer nacer nuestra propia identidad enfrentando los desafíos que esta tarea exige.
El Hierofante significa “El Portador de la Luz Interior” y representa el
principio universal de “Aprender- Enseñar”
que se vive y experimenta dentro de la propia familia y se refiere a aquellas pruebas de vida que requieren que confiemos en nosotros y en nuestra valía.
La fe o la confianza en nosotros mismos es requerida en distintos momentos de la experiencia humana, sin embargo es dentro del marco de la familia y las situaciones familiares donde la “Prueba de la Individuación o Prueba de Fe” se presenta con contundencia y ardor.
La familia es nuestra primera escuela, refugio donde el niño y su inmensa inmadurez es recibido por los maestros de vida: papá y mamá. Seguramente, muchos de los aprendizajes determinantes de nuestra vida posterior se anclan en las experiencias infantiles y es en el hogar donde concebimos las primeras impresiones elementales respecto del entorno, los otros, lo propio, lo nuestro, lo similar y lo diferente. Nuestra identidad se forja a fuego lento en el largo camino compartido de la experiencia familiar.
El concepto de familia está representado en este Arcano Mayor “El Hierofante” en las tres figuras centrales que son representaciones universales de la familia: Padre – Madre – Hijo.
En los tiempos pre-cristianos, la figura masculina central de la familia mitológíca era Osiris, el Dios Egipcio de la Sabiduría. Osiris se casó con Isis, la Diosa de la Intuición que poseía dicho atributo representado en las herramientas que portaba en sus manos: el Cetro de la Sabiduría en la derecha y el Bastón del Instinto con forma de luna creciente en la izquierda. Juntos Osiris e Isis dieron nacimiento a Orus, el Niño dentro de la Estrella.
Las interpretaciones cristianas sobre este tema ven en estas figuras al Papa, a la Virgen María y al Niño Jesús.
Desde una perspectiva más amplia “El Hierofante” connota a la familia interna y a las múltiples representaciones individuales y colectivas del concepto de familia, como modelo de pertenencia y organización de las relaciones vinculares entre los miembros de la misma, de un grupo, una comunidad o familia extendida.
Arquetípicamente, estas figuras representan distintos aspectos de nuestra propia naturaleza que requieren fe:
- Fe para confiar en nosotros mismos y en nuestros valores y visiones - El arquetipo del Padre
- Fe para confiar en nuestra intuición – El arquetipo de la Madre
- Fe para confiar en nuestra propia iniciativa, que es espontánea y genuina – El arquetipo del Niño Interior
Metafóricamente, El Hierofante simboliza nuestra necesidad de aprender y practicar el “Arte de hacer convivir la experiencia de la trascendencia dentro del marco de la vida cotidiana”
Expresado en palabras de los místicos de todos los tiempos:
“Caminar el camino mítico con pies prácticos”
El Hierofante representa aquellos aspectos de nuestra naturaleza espiritual plenos de fe que saben cómo aplicar lo sagrado a la vida cotidiana.
Astrológicamente, este concepto se asocia con las constelaciones de TAURO y SAGITARIO y se manifiesta como la experiencia de darle forma tangible a nuestras visiones internas ideales y convertirlas en realidades sustentables de vida.
El Hierofante también representa al “Iniciador”. Ese don o cualidad que define y caracteriza la experiencia de la libertad humana y que coloca al hombre con su iniciativa en el centro de la actividad creadora.
Cada “iniciación” amplía y profundiza nuestro conocimiento (la flor de loto de cinco pétalos detrás de la cabeza del Hierofante) y nos exige una renovación y regeneración propias (la serpiente enrollada alrededor de la flor de loto, que representa la conciencia lunar o conciencia del tiempo como medida de la experiencia vital y nos introduce en el terreno de las “dualidades”, de los pares de opuestos – ahora/después, hoy/mañana, día /noche y nos impulsa a comprender la vida como flujo o continuidad siempre cambiante). Serpiente y luna, ambas mueren a lo viejo, dejan caer su sombra y renacen.
Las “nueve espinas sagradas” que coronan la cabeza del Hierofante aparecen como recordatorio de las pruebas, los sucesos, oportunidades o personas que no sólo nos impulsaron hacia alguna iniciación, sino que también propiciaron algún cambio trascendente en nuestra identidad.
Las espinas nos enseñan a no olvidar nuestros puntos de partida ni las encrucijadas del camino. Ellas han sido llaves maestras en nuestros ritos de pasaje.
Las cuatro figuras en los ángulos de la carta representan los “Cuatro Talentos o Dones” que debemos aplicar a cualquier iniciativa creativa, ya sea individual, familiar o social:
- El Toro, representa a Tauro y nos recuerda que debemos realizar y darle forma a nuestras ideas.
- El León, representa a Leo y se refiere a la creatividad expansiva e ilimitada que yace en nosotros a la espera de ser manifestada.
- El Rostro Humano, es Acuario y simboliza la singularidad de la expresión propia, la iniciativa creativa. Representa la innovación, lo potencial, lo por venir. El futuro.
- El Águila o Fénix, símbolos de Escorpio, representan el compromiso y la lealtad que son necesarios en cualquier emprendimiento.
Astrológicamente, estos símbolos son representaciones de las constelaciones que se conocen como “La Cruz Fija” y nos recuerdan que para que algo potencial cobre forma se requerirá:
La pasión y la creatividad de Leo. FUEGO
La practicidad y el trabajo de Tauro. TIERRA
La visión y la singularidad de Acuario. AIRE
El compromiso de Escorpio. AGUA
El Hierofante también lleva el “Bastón del Compromiso”, como recordatorio de que cualquier empresa humana requiere de compromiso e integridad entre la intención, la comunicación y la acción (los tres círculos entrelazados que coronan el cetro).
Los verdaderos compromisos son aquellos en donde nuestro corazón, nuestra mente y la acción están firmemente integrados.
El Hierofante representa un Patrón de Integridad Total.
El Arcano XIV “El Arte / Templanza” (14= 1 + 4= 5) es otra expresión de la energía del Hierofante y nos recuerda nuestras “habilidades de integración”, es decir de sintetizar o integrar polaridades, opciones o paradojas internas o externas.
Sólo a través del Arte/ Templanza, con su efecto moderador y modelador se podrá revelar nuestro artista interior, nuestra capacidad creativa integrando luz y sombra, reconociendo nuestras debilidades tanto como nuestras fortalezas en un patrón equilibrado de entereza que produce una potencia renovada, una sinergia.
Los cuatro “cincos” de la Arcana Menor del Tarot representan las “Pruebas de Fe” que deberemos enfrentar y trascender cada vez que emprendamos un nuevo avance en nuestro camino de individuación o que atravesemos el umbral de una iniciación o desafío personal o colectivo.
Las cinco pruebas de los Arcanos Menores traen a la superficie los miedos más profundos que se fijan en los distintos planos del ser (espiritual, emocional, mental y físico) que son los inhibidores del proceso de individuación.
Hallemos en ellos las claves de la renovación:
- Cinco de Espadas: simboliza el recuerdo de un fracaso pasado o el temor al fracaso futuro que se halla fijado en nuestra mente. El miedo es la emoción asociada con la contracción y se funda en pensamientos negativos por una herida antigua que se recicla y no termina de cerrar. El temor deforma o distorsiona la perspectiva o la manera de pensar respecto de uno mismo o sobre un problema. Es el miedo a que se repita la historia o el temor a ser herido otra vez. Astrológicamente, esta carta representa a Venus en Acuario simbolizando dos tipos de temores que se encuentran en la mente (a) El temor a que una relación fracase (b) El temor a innovar y a moverse en nuevas direcciones. Venus en Acuario nos dice también de la falta de fe o de los miedos a no conseguir aquello idealizado. El miedo retenido en la mente no nos permite alcanzar los estados de conciencia expandida o de conocimiento trascendente que son las puertas hacia la propia singularidad y sabiduría.
El Hierofante como símbolo de la familia es un excelente recordatorio del anhelo que yace en todos nosotros de alivianar y sanar la carga de la herencia de temores a la derrota de nuestros ancestros que todavía perduran en el código de nuestra mente. El Hierofante posee la sabiduría y la fe para atravesar aquellos miedos. No olvidemos que la mente puede ser reprogramada, por vía de la reflexión, la comprensión y el ejercicio creativo de imaginar y visualizar una realidad distinta, propicia y sorprendente.
- Cinco de Copas: se refiere a la decepción emocional que nos provoca sentimientos de vulnerabilidad y fragilidad. Representa un estado sombrío de depresión asociado con enojo e impotencia. La decepción nos desestabiliza haciéndonos perder el norte y la certeza de quienes somos. Nos instala en una forma de aislamiento y de temor a los otros. El desarraigo y el temor al mestizaje son sentimientos asociados a esta carta. Sin embargo, cada problema trae consigo la clave de su solución y aquí también la encontramos.
El Hierofante nos habla del desafío de individuarnos, que no significa más que comprender y aceptar que somos únicos e irremplazables y formamos parte de una construcción maravillosa de “singularidades imprescindibles”, todos y cada uno, un tesoro; muchas veces oculto como piedra preciosa que es preciso pulir y hacer brillar.
El cinco de espadas y el Hierofante nos recuerdan que debemos salir de las crisálidas y convertirnos en mariposas.
- Cinco de Bastos: es un símbolo de los estados de lucha, ansiedad y frustración. La ansiedad es una experiencia energética asociada a la retención que provoca frustración y pérdida de fe. Se asocia con aquellas instancias en las que uno siente que está con energía suficiente y abundante pero no sabe o no puede encauzarla o que por algún motivo la energía se encuentra demorada o contenida, lo que inevitablemente desembocará en estados de tensión, ansiedad y desazón interna.
Astrológicamente, esta carta representa a Saturno en Leo, que es la
constelación de fuego que simboliza la esencia espiritual del yo. El
poder creativo puro e ilimitado que busca ser manifestado. Saturno
en Leo representa la necesidad de darle forma, de limitar y procesar
esa potencia creativa en estado puro. Saturno trae consigo la
conciencia del tiempo para enseñarnos la lección del avance paso a
paso. Esta carta representa un estado de inmovilidad interna.
Cualquier retención o limitación a nuestra energía creativa nos
conduce inevitablemente a aquel estado que la Alquimia conoce
como la “conciencia plomiza” que significa que los estados de temor,
ansiedad, lucha o retención energética nos inhiben de hallar la
Sabiduría Espiritual propia, donde yacen nuestros anhelos, deseos y
tesoros creativos.
El Hierofante nos inspira para que aprendamos a amigarnos con “Saturno: el Señor del Tiempo” en lugar de temerle; recordando que un camino de mil millas empieza por el primer paso y que el fuego eterno de la creatividad que Prometeo le robó a los Dioses está en nuestro interior esperando que pongamos “manos a la obra”
* Cinco de Discos: representa la preocupación, que es un peculiar estado fluctuante de conciencia que nos retiene en el pasado o nos empuja hacia el futuro sin permitirnos ocuparnos del presente. Astrológicamente, es Mercurio en Tauro. La constelación de Tauro está relacionada con todos los asuntos prácticos de nuestra existencia: el sustento, los hábitos que sostienen nuestra salud física y la seguridad material. Se refiere a la atención y el cuidado de nuestras necesidades básicas de supervivencia; por ello el trabajo, el dinero, las pertenencias y todo aquello que nos contiene y nos aporta sensaciones de seguridad está bajo la regencia taurina. Mercurio, el Joven alado mensajero de los Dioses, muchas veces se olvida de aterrizar y nos retiene en el aire, distraídos, murmurándonos historias del pasado al oído o nos ilusiona con alguna picaresca promesa de futuro.
El Hierofante nos recuerda confiar en nosotros para encontrar “las formas” de salir del círculo vicioso de la preocupación constante, aprendiendo a lidiar con los asuntos ordinarios de la vida cotidiana, atendiendo el “aquí y ahora” con fórmulas de imaginación, ingenio y espontaneidad mercurial. Salir de la “distracción”- pariente cercana de la preocupación es un desafío que el cinco de discos nos propone y el Hierofante apoya para que no demoremos más la resolución y el logro del bienestar que merecemos.
Para este 2do.año de la Fundación Espiritual, el Hierofante nos indica una nueva reflexión, activa y participativa respecto del concepto de familia personal y extendida que conformamos y que deseamos tener.
Deberemos revisar nuestros modelos emocionales, mentales, de comunicación y de acción a fin de obtener nuevas visiones respecto de los cambios y desafíos que nos plantea el presente hacia la creación de
“La Nueva Comunidad Humana”
único modelo de solución a los sucesivos errores y desatinos de nuestra desaforada convivencia humana y al ultrajante maltrato con que hemos depredado nuestra casa, el Planeta.
El Hierofante es el mejor símbolo visual para incrementar la fe en nosotros mismos y en los otros y también en nuestras habilidades para realizar un profundo trabajo espiritual de renovación individual y colectiva.
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